Authentic.
Suscribir
Pablo Marambio
Authentic.
  • Política

La política no nos salvará

  • Pablo Marambio
  • septiembre 3, 2025
  • 2 minuto leer
Total
0
Shares
0
0
0

Nos obsesiona la política, pero rara vez nos damos cuenta de que es un espejo distorsionado. Nos divide, nos enfrenta y, en medio de esa batalla, olvidamos lo esencial: vivimos juntos, nos guste o no.

Durante años hice lo que muchos hacen: seguir debates, escuchar análisis, indignarme con cada noticia nueva de incompetencia y corrupción. Creí que allí estaba la clave para comprender el rumbo de mi país. Pero, después de gobiernos, elecciones y promesas incumplidas, me di cuenta de algo: hablar de política me agota.

Y no porque no importe, sino porque siempre se repite el mismo guion.

La narrativa es eterna: ellos son los malos, nosotros los buenos. Cada sector afirma saber lo que la gente necesita y acusa al otro de buscar solo poder. Mientras tanto, seguimos atrapados en un juego de bandos irreconciliables, con la ilusión de que alguien más cargará sobre sus hombros la solución a nuestros problemas.

No se trata de ser antipolítico. Sé que la política es vital en la vida de las naciones. Pero creo que el verdadero desafío de la sociedad civil no es alinearse ciegamente a una bandera, sino cultivar la capacidad de pensar por sí misma: escuchar con conciencia, analizar con evidencia y comparar con honestidad qué ha funcionado y qué no.

La verdad es incómoda: la división favorece a los políticos más que a los ciudadanos. Derechas e izquierdas necesitan enemigos para sobrevivir y, cuanto más enfrentados estamos, más asegurado tienen su puesto.

Durante años seguí con atención el debate público. Me fascinaba el cruce de argumentos, hasta que comprendí que gran parte de esas “batallas de ideas” no eran más que falacias repetidas con habilidad retórica. Fue duro reconocer que mi propia mente había sido presa fácil de ese espectáculo. Hoy veo a los políticos como vendedores antes que como servidores. Y vender no está mal, pero siempre queda la pregunta: ¿cuál es el precio de ese discurso?

Con el voto obligatorio ya no podremos abstenernos. Pero, si seguimos votando con el corazón en vez de con la cabeza, repetiremos la misma historia: elegiremos simpatías, no capacidades. Confiamos en quien nos cae bien, aunque no sea competente, y decimos no al que tal vez sí lo sea, solo porque nos provoca rechazo.

Es por eso que ya no hablo de política. No quiero entrar en la dinámica de juzgar al otro por su elección ni ser juzgado por la mía. Prefiero buscar un principio unificador en medio de tanto extremismo. Porque, aunque soñemos con puertos distintos, seguimos compartiendo el mismo barco.

El futuro no se construye con más división, sino con la voluntad de reconocer lo que nos une. La política seguirá siendo un campo de disputa, pero la vida diaria exige otra cosa: aprender a convivir.

La próxima vez que hables de política, pregúntate: ¿lo hago para imponer mi punto o para descubrir lo que compartimos? Tal vez, en esa respuesta, se encuentre el cambio que tanto buscamos.

Post Views: 94
Total
0
Shares
Share 0
Tweet 0
Pin it 0
Temas relacionados
  • Elecciones y ciudadanía
  • Pensamiento crítico
  • Polarización política
  • Política y convivencia
Pablo Marambio

Artículo anterior
  • Crecimiento Personal

El maestro que nadie quiere

  • Pablo Marambio
  • septiembre 3, 2025
Ver Publicación
Siguiente artículo
  • Crecimiento Personal

Eres responsable, aunque te duela

  • Pablo Marambio
  • septiembre 9, 2025
Ver Publicación
También podría interesarte
Pablo Marambio
La Aventura Auténtica

Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.